Cuida tu salud y previene problemas graves con hábitos saludables y control constante
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Las complicaciones de la diabetes pueden afectar corazón, riñones, ojos y sistema nervioso. Sin embargo, con medidas preventivas adecuadas es posible reducir significativamente estos riesgos y mantener una vida plena.
El control diario de glucosa, una alimentación balanceada y actividad física regular son pilares fundamentales. Estos hábitos, junto con chequeos médicos periódicos, protegen tu salud a largo plazo.
El control reduce riesgo de enfermedades cardiovasculares
Mantén la función renal con presión controlada
Chequeos regulares previenen daño en la retina
Protege nervios con glucosa estable
Mide tus niveles de azúcar regularmente para mantenerlos dentro del rango objetivo. El control constante previene daños en órganos vitales.
Consume vegetales frescos, proteínas magras y granos integrales. Limita azúcares refinados y carbohidratos simples para estabilizar glucosa.
Realiza actividad moderada diariamente como caminar o nadar. El movimiento mejora la sensibilidad a la insulina y control metabólico.
Mantén tu presión bajo control con medicación si es necesario. La hipertensión daña vasos sanguíneos y acelera complicaciones.
Revisa tus pies diariamente en busca de heridas o lesiones. Usa calzado cómodo y acude al médico ante cualquier cambio.
Realiza exámenes de ojos, riñones y análisis de sangre regularmente. La detección temprana previene complicaciones graves.
Controlar el colesterol y triglicéridos protege tu sistema cardiovascular. Los niveles elevados de lípidos en sangre aumentan el riesgo de enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares.
Mantener un peso adecuado reduce la carga sobre tus órganos y mejora el control de glucosa. Cada kilo perdido disminuye la resistencia a la insulina y facilita el manejo de la condición.
Abandonar el tabaco es crucial para tu salud cardiovascular. Fumar daña los vasos sanguíneos, aumenta la presión arterial y acelera complicaciones en corazón y circulación. Cada día sin fumar mejora tu pronóstico.
Beber suficiente agua ayuda a los riñones a filtrar adecuadamente la sangre y eliminar toxinas. La hidratación adecuada mantiene el volumen sanguíneo y facilita el transporte de nutrientes a todos los órganos.
El estrés elevado aumenta los niveles de glucosa en sangre. Practica técnicas de relajación como respiración profunda, meditación o paseos tranquilos. Un estado mental equilibrado mejora el control metabólico.
"Controlar mi glucosa diariamente cambió todo. Mis niveles se estabilizaron y me siento con más energía. Los chequeos regulares me dan tranquilidad de que estoy en el camino correcto."
— Ricardo Soto, Iquique
"Cambiar mi alimentación fue más fácil de lo que pensaba. Ahora como más verduras y frutas frescas, limité los dulces y mi hemoglobina glicosilada bajó considerablemente."
— Gabriela Ortiz, Valdivia
"Caminar 30 minutos cada mañana mejoró mi control de azúcar y perdí peso. Mi médico está muy satisfecho con mis avances y redujimos la medicación."
— Marcelo Reyes, Arica
"Los exámenes de vista cada año detectaron cambios tempranos. Gracias al tratamiento oportuno, mi visión está estable. La prevención realmente funciona."
— Carolina Bravo, Talca
"Dejar de fumar fue el mejor regalo para mi salud. Mi presión arterial bajó y mis pies ya no tienen hormigueo. Me siento mejor que hace 5 años."
— Sergio Navarro, Copiapó
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La frecuencia depende de tu plan de tratamiento. Generalmente se recomienda antes de comidas principales y antes de dormir. Tu médico te indicará la frecuencia específica según tus necesidades.
Limita azúcares refinados, bebidas azucaradas, harinas blancas y productos ultraprocesados. Prefiere alimentos naturales, vegetales frescos, proteínas magras y granos integrales. El control de porciones también es importante.
Caminar 30 minutos diarios es excelente. También son buenos la natación, ciclismo y ejercicios de bajo impacto. Lo importante es la consistencia y empezar gradualmente según tu condición física.
Los controles generales deben ser cada 3-6 meses. Exámenes de ojos y revisión de pies al menos una vez al año. Tu médico puede recomendar mayor frecuencia según tu situación particular.
Visión borrosa, hormigueo en pies o manos, heridas que no sanan, hinchazón en piernas, dolor en pecho. Cualquier síntoma nuevo o persistente requiere evaluación médica inmediata.